Ilustración

Un año no tiene valor y diez años nada son. Ser artista es:
no calcular, no contar, sino madurar como el árbol
que no apremia su savia, mas permanece tranquilo
y confiado bajo las tormentas de la primavera,
sin temor a que tras ella nunca pueda llegar otro verano.
A pesar de todo, el verano llega. Pero sólo para quienes
sepan tener paciencia, y vivir con ánimo tan tranquilo,
sereno, anchuroso, como si ante ellos se extendiera la eternidad.
Rainer María Rilke, Cartas a un joven poeta.

 

LA ILUSTRACIÓN EDITORIAL

                La ilustración como método expresivo es un fenómeno que ha tomado relevancia funda-mentalmente en las últimas décadas, ya que ha encontrado el espacio para manifestar una creciente evolución en medios de comunicación masiva como la publicidad y la literatura. Sus estrategias y objetivos han configurado, en la sociedad actual, una cultura visual, íntimamente ligada a la imagen como mensaje estético de identificación colectiva.

Concebida como un componente gráfico auxiliar al texto, durante muchos siglos (y aún en la actualidad) la labor del ilustrador pasaba a un segundo plano. La Historia demuestra que, desde me-diados del siglo XVI, los textos de divulgación científica, religiosa y literaria hicieron uso efectivo de la ilustración para reforzar mediante la imagen el contenido de las obras publicadas. La aparición de la imprenta como recurso reproductor de mensajes hizo de la imagen un eslabón de anclaje entre la obra y el pueblo; por otro lado, propició una relación insoslayable entre forma y contenido en el soporte material del libro.

La Historia del Arte Social destaca los alcances extensivos de la ilustración traídos a la actualidad. El merchandising y la industria editorial han abierto paso a recursos prácticos de persuasión, transmisión de mensajes llamativos y aclaración de contenidos con fines y espectadores específicos. Sin duda alguna, en los últimos sesenta años se ha rescatado la estética narrativa de la ilustración. Por estar en contacto directo con las masas su mensaje se hace explícito, está en pleno diálogo con la sociedad y recibe de ella respuestas que generan nuevos contenidos, asociados a los intereses del ilustrador: “La significación de la imagen es con toda seguridad intencional: determinados productos del producto forman a priori los significados del mensaje publicitario, y esos significados deben ser transmitidos con la mayor claridad posible; si la imagen contiene signos, tenemos la certeza de que esos signos están completos, formados de manera que favorecen su mejor lectura: la imagen publicitaria es enfática.” (BARTHES, R. 1992)

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